Eileen Schmidt: El Oficio de la Pastelería y el Valor de lo Natural
Mi historia con la cocina no empezó en una escuela, sino en el calor de los hornos de mi madre y mi abuela. Allí, entre el aroma de las mermeladas y los secretos familiares, descubrí que la pastelería es, ante todo, un acto de entrega y cultura. Lo que comenzó como un juego adolescente vendiendo mermeladas y apfelkuchen en los recreos del secundario, terminó convirtiéndose en una forma de vida que ya lleva casi tres décadas de recorrido.
Trayectoria y Herencia
Me formé como Restaurateur en 1998 y consolidé mi técnica en las cocinas del Sheraton Buenos Aires. En 2002, decidí regresar a mis raíces y abrir la primera pastelería de especialidad en Rosario y la región. Mi propuesta fue, desde el primer día, un puente: unir la tradición étnica de mis antepasados alemanes e irlandeses con el paladar local, priorizando siempre la materia prima noble y estacional.
Comunicación y Oficio
Esa pasión por compartir el conocimiento me llevó a las pantallas de señales como El Gourmet, Fox Life y Cocineros Argentinos, además de colaborar durante años con medios gráficos como el diario La Capital. He tenido el honor de formar a nuevas generaciones en instituciones como Gato Dumas, AEHGAR y MAS Escuela de Cocina y de participar activamente en la vida cultural de Rosario a través de clases públicas y eventos sociales.
Un Giro de Conciencia
En el año 2013, un diagnóstico de cáncer de mama avanzado cambió mi perspectiva para siempre. Superar la enfermedad no solo fue un triunfo personal, sino un renacer profesional. Este proceso me llevó a profundizar en la cocina natural y consciente, eliminando los ultraprocesados y defendiendo el valor de los ingredientes regionales como motor de salud y economía.
Hoy, ese compromiso con el bienestar se refleja también en mi vida personal: el running se convirtió en mi hábito diario, llevándome a completar desafíos como los 42k de montaña en Villa La Angostura y el Maratón de la Bandera en mi querida Rosario.
Presente y Visión
Hoy, mi propósito es recuperar el valor de la cocina como un hecho cultural y ancestral. Creo fervientemente en la vuelta al hogar, en rescatar las historias que habitan en cada receta y en volver a reunirnos alrededor de la comida real, tal como hacían nuestros abuelos. A través de mis clases y asesorías, promuevo un estilo de vida donde el respeto por la estacionalidad y el rechazo a los ultraprocesados no son solo una elección saludable, sino un acto de resistencia cultural. Cocinar es, en definitiva, honrar nuestra historia y proteger nuestro bienestar.

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